La estructura de la Tierra y la tectónica de placas
Capas de la Tierra
La Tierra se organiza en capas concéntricas, como si fuera una cebolla, diferenciadas por su composición y estado físico:
- Corteza: Es la capa más externa y delgada. Puede ser continental (donde vivimos) o oceánica (el fondo de los mares).
- Manto: Capa intermedia que llega hasta los 2.900 km de profundidad. Se divide en manto superior e inferior.
- Núcleo: El centro de la Tierra, compuesto principalmente de hierro y níquel. El núcleo externo es líquido y el interno es sólido debido a la altísima presión.
Desde un punto de vista mecánico, hablamos de la Litosfera (la capa rígida exterior que incluye la corteza y parte del manto superior) que "flota" sobre la Astenosfera, una capa más plástica y caliente del manto que permite el movimiento.
La teoría de la tectónica de placas
A principios del siglo XX, Alfred Wegener propuso la idea de la Deriva Continental, afirmando que hace millones de años todos los continentes estaban unidos en un supercontinente llamado Pangea.
Hoy sabemos que la litosfera no es continua, sino que está fragmentada en grandes piezas llamadas placas litosféricas (como un puzzle gigante). Estas placas se mueven lentamente sobre el manto debido a las corrientes de convección provocadas por el calor interno de la Tierra.
Límites entre placas
El relieve se crea o destruye principalmente en los bordes de estas placas:
- Bordes divergentes: Las placas se separan. El magma sube, se enfría y crea nueva corteza. Esto ocurre en las dorsales oceánicas.
- Bordes convergentes: Las placas chocan. Si una placa se desliza bajo otra, ocurre la subducción, formando fosas marinas profundas y grandes cordilleras.
- Fallas de transformación: Las placas se deslizan lateralmente. No crean ni destruyen relieve, pero generan una gran actividad sísmica (terremotos).


