Introducción a la Historiografía en Roma
Orígenes y características del género
Los primeros registros históricos en Roma fueron los Annalium pontificum, crónicas anuales redactadas por el Pontífice Máximo que recogían eventos religiosos, magistrados y sucesos notables. A partir de aquí, la historiografía evolucionó bajo la fuerte influencia de la historiografía griega (especialmente de Tucídides y Polibio), pero manteniendo rasgos propios:
- Finalidad moral y política: El objetivo no es solo informar, sino enseñar qué conductas deben imitarse y cuáles evitarse.
- Historia magistra vitae: La historia se concibe como "maestra de la vida". Se busca en el pasado la justificación del presente y modelos de conducta (exempla).
- Patriotismo: Existe un marcado orgullo por el destino de Roma como potencia mundial.
Evolución hasta el Principado
Antes de llegar a los grandes autores del Imperio, el género pasó por varias etapas:
- Analistas antiguos: Escribían cronológicamente año por año (Anales). Al principio lo hacían en griego para justificar a Roma ante el mundo helenístico.
- La monografía histórica: Con Salustio, la historia se centra en temas específicos (como la conjuración de Catilina), profundizando en las causas políticas y la corrupción moral.
- Julio César: Con sus Commentarii, aporta una visión técnica, aparentemente objetiva pero cargada de propaganda personal, sobre sus campañas militares.
Metodología y estilo historiográfico
El historiador romano es, ante todo, un retórico. No se limita a exponer datos, sino que los "viste" literariamente.
- Uso de discursos ficticios: Es común que el autor ponga en boca de los personajes discursos que él mismo ha redactado para explicar sus motivaciones o el clima político del momento.
- Subjetividad: El autor suele tomar partido. La objetividad absoluta no era un requisito primordial; se permitía la interpretación personal siempre que sirviera a la utilidad de la obra.
- Estructura: Se debate entre la disposición anual (siguiendo a los cónsules) y la temática.


