Éticas de la Felicidad y la Virtud
El Eudemonismo de Aristóteles
Para Aristóteles, el fin supremo del ser humano es la felicidad (eudaimonía). Sin embargo, la felicidad no consiste en el dinero o la fama, sino en realizar la actividad que nos es propia: la razón.
- La virtud como término medio: Aristóteles enseña que la virtud es un hábito que consiste en elegir el término medio entre dos extremos viciosos, uno por exceso y otro por defecto.
- Ejemplo: La valentía es el término medio entre la cobardía (defecto) y la temeridad (exceso).
- Desarrollo de la razón: Solo mediante el ejercicio intelectual y la prudencia (phrónesis) podemos alcanzar la excelencia humana.
El Hedonismo de Epicuro
El hedonismo identifica el bien con el placer (hedoné). Sin embargo, Epicuro no defendía el desenfreno. Para él, el placer más elevado es la ausencia de dolor físico y de turbación mental.
- Ataraxia: Es el estado de tranquilidad profunda del alma, donde nada nos perturba.
- Cálculo inteligente: Debemos usar la razón para elegir qué placeres disfrutar. Epicuro prefería los placeres naturales y necesarios (comer sencillamente, la amistad) frente a los artificiales (fama, lujo), ya que estos últimos traen más dolor a largo plazo.
El Estoicismo y el control interno
Fundado por Zenón de Citio y seguido por filósofos como Séneca o Marco Aurelio, el estoicismo propone que la felicidad reside en la virtud de vivir conforme a la naturaleza.
- Aceptación del destino: El universo está regido por una ley racional. Sufrimos porque queremos cambiar lo que no depende de nosotros.
- Autarquía: El sabio es aquel que logra la independencia emocional de los bienes externos. Si no deseas nada que no puedas controlar, nadie puede quitarte tu felicidad.


