El sistema de escritura latino
Orígenes y evolución del alfabeto
El alfabeto que utilizamos hoy en día es, en esencia, el alfabeto latino con algunas modificaciones. Sin embargo, los romanos no lo inventaron de la nada. Su origen se remonta al alfabeto griego, que llegó a la península itálica a través de los etruscos.
A diferencia del español actual, el alfabeto latino original era principalmente mayúsculo (la llamada scriptura monumentalis), diseñado para ser tallado en piedra. Las minúsculas son una evolución posterior, de época medieval (carolina), que buscaba rapidez en la escritura a mano.
El latín clásico no distinguía entre la letra 'u' y la 'v' en la escritura; ambas se representaban con la forma 'V' en las inscripciones monumentales.
El inventario de letras
El alfabeto latino clásico constaba de 23 letras: A, B, C, D, E, F, G, H, I, K, L, M, N, O, P, Q, R, S, T, V, X, Y, Z.
Es importante notar las siguientes particularidades:
- Ausencia de 'W' y 'J': Estas letras no existían en el latín original. La 'J' es una variante gráfica de la 'I' que apareció en el Renacimiento.
- Uso de 'Y' y 'Z': Estas letras se añadieron al final del alfabeto romano en el siglo I a.C. para poder transcribir palabras y nombres propios tomados del griego (como Zephyrus o lyra).
- La letra 'K': Aunque existía, era muy poco común, utilizándose casi exclusivamente en palabras como Kalendae.
Signos diacríticos y puntuación
En los textos escolares modernos, verás signos sobre las vocales que los romanos no solían escribir en su día a día. Estos son los signos de cantidad:
- Macrón ( ¯ ): Indica que una vocal es larga (ej. māter).
- Breve ( ˘ ): Indica que una vocal es corta (ej. pater).
En la antigüedad, se practicaba la scriptio continua, es decir, se escribía todo el texto seguido, sin espacios entre palabras y sin apenas signos de puntuación. La puntuación que usamos hoy (comas, puntos, interrogaciones) es una convención moderna para facilitar la lectura a los estudiantes.


