El espacio geográfico y los orígenes
El marco físico de la Hélade
La civilización griega no nació en un estado unificado, sino en un territorio llamado la Hélade. Este espacio comprendía el sur de la Península Balcánica, las islas del mar Egeo y Jónico, y la costa de Asia Menor.
El relieve griego es fundamental para entender su historia:
- Fragmentación geográfica: El terreno es extremadamente montañoso, lo que dificultaba las comunicaciones por tierra. Esto favoreció que cada valle o isla formara una unidad política independiente.
- Importancia del Mar Egeo: Ante la dificultad de cultivar en tierras rocosas, los griegos se volcaron al mar. El Mediterráneo se convirtió en su principal vínculo de unión y fuente de recursos a través del comercio y la pesca.
La civilización minoica
Hacia el año 2600 a.C., surgió en la isla de Creta la primera gran cultura europea. Los minoicos construyeron enormes palacios, siendo el de Knossos el más famoso, conocido por sus frescos y su compleja estructura que dio origen al mito del Minotauro.
Creta era una talasocracia, es decir, su poder se basaba en el dominio absoluto de los mares. No tenían murallas, lo que sugiere que se sentían seguros gracias a su poderosa flota comercial.
La civilización micénica
A partir del 1600 a.C., los aqueos, un pueblo guerrero procedente del continente, dominaron el Egeo. A diferencia de los pacíficos minoicos, los micénicos vivían en ciudades amuralladas situadas en colinas (como Micenas o Tirinto).
Eran gobernados por reyes guerreros y su sociedad era muy jerarquizada. A este periodo pertenecen los relatos épicos de la Guerra de Troya, donde figuras como Aquiles o Agamenón representan el ideal de valor micénico. Su colapso hacia el 1150 a.C. dio paso a la "Época Oscura".


