Los orígenes de Roma y la Monarquía
El marco geográfico y la fundación
Roma nació en el centro de la Península Itálica, una región montañosa protegida por los Apeninos y con tierras fértiles para la agricultura. El lugar elegido fue estratégico: las siete colinas (Palatino, Aventino, Capitolino, etc.), que ofrecían protección contra inundaciones y ataques, junto al río Tíber, que permitía el comercio y el acceso al mar.
Existen dos explicaciones sobre su origen:
- Leyenda: Los gemelos Rómulo y Remo, hijos del dios Marte, fueron abandonados y amamantados por una loba. Rómulo fundó la ciudad en el año 753 a.C. tras matar a su hermano.
- Historia: Roma surgió de la unión de aldeas latinas y sabinas que buscaban controlar el paso del río Tíber.
La influencia etrusca y latina
Antes del dominio romano, Italia estaba habitada por diversos pueblos prerromanos. Los latinos (en el centro) aportaron la lengua, pero fueron los etruscos (en el norte) quienes más influyeron en la Roma temprana.
- Arquitectura: Introdujeron el arco y la bóveda, elementos clave de la ingeniería romana.
- Ingeniería: Construyeron la Cloaca Maxima, el primer sistema de alcantarillado que permitió drenar las zonas pantanosas de la ciudad.
La etapa monárquica
Durante sus primeros 250 años, Roma fue una Monarquía. El poder recaía en el Rex (Rey), que era el jefe militar, religioso y judicial. Sin embargo, no era un cargo hereditario, sino electivo.
- Senado consultivo: Un consejo formado por los jefes de las familias más ricas (patricios) que asesoraba al rey.
- Final de la monarquía: El último rey, Tarquinio el Soberbio, gobernó de forma tiránica. En el año 509 a.C., una revuelta aristocrática provocó su expulsión, dando paso a la República.


