La Poesía de los Años 40: Arraigo y Desarraigo
La Poesía Arraigada
Los poetas "arraigados" son aquellos que se sienten cómodos con el nuevo orden político o que deciden refugiarse en una visión armoniosa del mundo. Se agrupan en torno a revistas como Garcilaso (de ahí el nombre de "garcilasismo").
- Temas: El amor, la familia, el paisaje castellano y, sobre todo, la religión. Ofrecen una visión optimista y serena de la vida.
- Estilo: Retornan a las formas métricas clásicas (sonetos, tercetos) y a un lenguaje claro y equilibrado, alejándose de las vanguardias.
- Autores clave: Luis Rosales (La casa encendida) y Leopoldo Panero. Su poesía busca la belleza y el orden en un mundo que acababa de salir del caos.
La Poesía Desarraigada
Representa la voz de quienes no encuentran consuelo en el nuevo sistema. Para estos autores, el mundo es un lugar caótico, angustioso y cruel. Se vinculan a la revista Espadaña.
- Temas: La angustia existencial, la soledad, el vacío y la búsqueda de un Dios que calla ante el sufrimiento humano.
- Obras fundamentales:
- Hijos de la ira (1944) de Dámaso Alonso: es el libro que marca el inicio de esta corriente. Utiliza el verso libre y un lenguaje violento para gritar contra la injusticia.
- Sombra del paraíso de Vicente Aleixandre: una mirada melancólica a un mundo perdido de luz frente al presente oscuro.
- La poesía desarraigada rompe con la armonía clásica para expresar el dolor real de la posguerra.
El Postismo y el Grupo Cántico
No toda la poesía fue existencial o clásica. Surgieron focos de resistencia estética:
- El Postismo: Un movimiento que intentó recuperar el espíritu de las vanguardias (humor, juego verbal, surrealismo) en un entorno muy rígido.
- Grupo Cántico: Formado en Córdoba en torno a Pablo García Baena. Se alejaron de la poesía social para cultivar un estilo esteticista, barroco y sensual, reivindicando la belleza por encima de la ideología.


