Fundamentos de la Escucha Activa
La actitud del buen oyente
Para ser un buen oyente, debemos demostrar a la persona que habla que le estamos prestando atención. Esto se logra mediante:
- Contacto visual: Mirar a los ojos de quien habla (sin intimidar) para mostrar interés.
- Postura corporal abierta: Orientar nuestro cuerpo hacia el emisor y evitar cruzar los brazos, lo que indica que estamos "abiertos" a recibir información.
- Silencio atento: No interrumpir y esperar a que la otra persona termine su idea.
- Respeto al turno de palabra: Entender que la comunicación es como un juego de pelota; hay que esperar a que nos la pasen para jugar.
Identificación del propósito comunicativo
No siempre escuchamos de la misma manera. Dependiendo de lo que queramos lograr, nuestra escucha cambia:
- Escuchar para aprender: Cuando el profesor explica un tema nuevo (como las partes de una planta).
- Escuchar para disfrutar: Cuando nos cuentan un chiste, un cuento o escuchamos una canción.
- Escuchar para seguir instrucciones: Cuando nos explican las reglas de un juego o cómo hacer una receta.
Diferencia clave: Oír es un acto físico (percibir sonidos), mientras que escuchar requiere atención voluntaria y comprensión del mensaje.
Elementos de la comunicación oral
En cualquier situación comunicativa intervienen varios elementos que debemos conocer:
- Emisor: La persona que envía el mensaje.
- Receptor: Quien recibe e interpreta el mensaje.
- Mensaje: La información, idea o sentimiento que se transmite.
- Contexto: El lugar y la situación en la que ocurre (no hablamos igual en el patio que en la biblioteca).
- Canal: El medio por el que viaja el mensaje (en el caso oral, el aire a través de las ondas sonoras).


