La planificación: Antes de empezar a escribir
Definición del propósito y el destinatario
Lo primero que debemos preguntarnos es: ¿Para qué escribo? (propósito) y ¿A quién le escribo? (destinatario).
- El propósito: Puede ser informar (una noticia), divertir (un cuento) o pedir algo (una carta).
- El destinatario: No hablamos igual a un amigo que a un profesor. Debemos adaptar nuestro lenguaje para que el lector nos entienda perfectamente.
Generación y selección de ideas
Una vez que sabemos qué queremos hacer, necesitamos "materia prima".
- Lluvia de ideas: Anota en un papel sucio todas las palabras o frases que se te ocurran sobre el tema. ¡No Descartes nada todavía!
- Búsqueda de información: Si escribes sobre animales, puedes consultar un libro o preguntar a un adulto.
- Selección: Elige las mejores ideas y descarta las que no tengan mucho sentido o se alejen del tema principal.
Organización del contenido
Ahora que tenemos las ideas, hay que ponerlas en orden. No podemos empezar la casa por el tejado.
- Esquemas sencillos: Dibuja cajas o listas con el orden de lo que vas a contar.
- Orden cronológico: Si cuentas una historia, utiliza el tiempo (qué pasó por la mañana, qué pasó al mediodía).
- Mapas conceptuales: Une las ideas con flechas para ver cómo se relacionan entre sí.


