El Paleolítico: Los primeros pobladores
La vida nómada y las cuevas
En el Paleolítico, los seres humanos eran nómadas. Esto significa que no vivían en un lugar fijo, sino que se desplazaban siguiendo a los animales que cazaban o buscando frutos cuando se agotaban en una zona.
Sus características principales eran:
- Recolección: Se alimentaban de frutos silvestres, raíces, huevos y miel.
- Refugios naturales: Solían vivir al aire libre, pero cuando hacía frío o llovía, se refugiaban en cuevas o abrigos rocosos.
- Pinturas rupestres cantábricas: En el norte de la Península (zona cantábrica), pintaban animales como bisontes y ciervos en las paredes de las cuevas. Usaban varios colores (polícromas) y aprovechaban los salientes de la roca para dar volumen. La cueva de Altamira es el ejemplo más famoso.
Herramientas y descubrimientos
La tecnología de aquella época era sencilla pero ingeniosa. Fabricaban herramientas golpeando una piedra contra otra hasta conseguir un filo cortante.
- Talla de piedra y hueso: Utilizaban el sílex (una piedra muy dura) para hacer bifaces (hachas de mano) y el hueso para fabricar anzuelos o agujas.
- Control del fuego: Fue el descubrimiento más importante. El fuego les permitía calentarse, ahuyentar a las fieras y cocinar los alimentos, lo que mejoró su salud.
- Caza: Se organizaban en grupos para cazar grandes mamíferos como mamuts o bisontes.
Atapuerca: Un lugar único
En la provincia de Burgos se encuentra el yacimiento de Atapuerca, uno de los lugares más importantes del mundo para entender la evolución humana. Allí se han encontrado restos del Homo antecessor, una especie que vivió hace unos años. Gracias a los arqueólogos que trabajan allí, sabemos que la Península Ibérica ha estado habitada desde tiempos muy remotos.


