Introducción a la Macroeconomía y el Flujo Circular
Perspectiva macroeconómica vs microeconómica
La economía se divide en dos grandes ramas. Mientras que la microeconomía estudia el comportamiento de agentes individuales (familias y empresas) y mercados específicos, la macroeconomía analiza la economía en su conjunto. Su objetivo es obtener una visión simplificada de la realidad para poder intervenir sobre ella.
Las variables agregadas son la suma de muchas decisiones individuales. Por ejemplo, no nos interesa el precio del pan, sino el Nivel General de Precios. Los principales objetivos macroeconómicos son:
- Crecimiento económico: Medido a través del PIB.
- Pleno empleo: Reducir la tasa de paro.
- Estabilidad de precios: Controlar la inflación.
- Equilibrio presupuestario y exterior: Controlar el déficit público y la balanza de pagos.
El Estado interviene mediante la política económica (fiscal, monetaria, etc.) para corregir los fallos del mercado y alcanzar estos objetivos.
El flujo circular de la renta en una economía abierta
El flujo circular de la renta es un modelo que explica cómo circula el dinero entre los agentes económicos. En una economía moderna y abierta, debemos considerar:
- Economías domésticas (Familias): Propietarias de los factores de producción (trabajo, tierra, capital).
- Empresas: Transforman los factores en bienes y servicios.
- Sector Público: Recauda impuestos y ofrece transferencias y servicios públicos.
- Sector Exterior: Relaciones de exportación () e importación ().
En este sistema, se producen entradas (inversión, gasto público, exportaciones) y salidas (ahorro, impuestos, importaciones). El equilibrio se alcanza cuando las entradas compensan las salidas, permitiendo que la renta fluya continuamente.
La medición de la actividad económica
Para saber si una economía funciona, necesitamos la Contabilidad Nacional. El concepto clave es el Valor Añadido, que es la diferencia entre el valor de lo producido y el coste de los bienes intermedios utilizados.
Es fundamental distinguir entre:
- Bienes finales: Aquellos destinados al consumo directo o la inversión (ej. un coche).
- Bienes intermedios: Aquellos que se utilizan para producir otros bienes (ej. el acero del coche). Para evitar la doble contabilización, la macroeconomía solo suma el valor de los bienes finales o el valor añadido en cada fase.


