La Rusia Zarista a principios del siglo XX
Autocracia y estructura social
Rusia estaba regida por el zarismo, una forma de absolutismo monárquico donde el Zar (Nicolás II de la dinastía Romanov) concentraba todos los poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. La Iglesia Ortodoxa y la nobleza terrateniente eran los pilares que sostenían este sistema.
La estructura social era extremadamente desigual:
- Nobleza: Poseía la mayor parte de la tierra y ocupaba los cargos públicos.
- Campesinado: Representaba más del 80% de la población. Vivían en condiciones de extrema pobreza, muchos de ellos sometidos a un régimen casi feudal hasta la abolición de la servidumbre en 1861, que no resolvió el hambre de tierras.
- Proletariado: Aunque escaso, se concentraba en grandes centros industriales como San Petersburgo y Moscú.
La industrialización fue tardía y dependiente del capital extranjero (especialmente francés) y del impulso estatal, lo que generó una clase obrera muy concentrada y radicalizada.
La oposición al régimen
A pesar de la represión de la policía política (Ojrana), surgieron diversos grupos de oposición:
- Populismo (Narodniks) y Nihilismo: Movimientos que buscaban despertar al campesinado. De ellos derivó el Partido Social-Revolucionario (SR o eseritas), que defendía una revolución agraria.
- Partido Constitucional Democrático (Kadetes): Liberales que buscaban una monarquía parlamentaria al estilo europeo.
- Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR): De ideología marxista. En 1903 se dividió en dos facciones:
- Mencheviques: Moderados, creían que Rusia necesitaba una fase burguesa antes del socialismo.
- Bolcheviques: Liderados por Lenin, defendían la toma inmediata del poder por una vanguardia de revolucionarios profesionales.
La crisis de 1905
El detonante fue la derrota rusa en la Guerra Ruso-Japonesa, que evidenció la debilidad del Imperio. En enero de 1905, una manifestación pacífica en San Petersburgo fue reprimida sangrientamente en el Domingo Sangriento.
La oleada de huelgas y motines (como el del acorazado Potemkin) obligó al Zar a hacer concesiones: el Manifiesto de Octubre, que prometía libertades civiles y la creación de una Duma (parlamento). Sin embargo, el Zar pronto vació de poder a la Duma. Un hecho crucial fue la aparición de los primeros sóviets (consejos de trabajadores), que serían fundamentales en 1917.


