Orígenes y causas del conflicto
El fracaso de la seguridad colectiva
Tras la Primera Guerra Mundial, la Sociedad de Naciones (SdN) nació con el objetivo de mantener la paz. Sin embargo, su debilidad estructural y la ausencia de potencias clave como EE.UU. la hicieron ineficaz frente al auge de los totalitarismos.
- Política de apaciguamiento: Liderada por el británico Neville Chamberlain, consistió en ceder ante las demandas de Hitler (como la anexión de los Sudetes) para evitar una nueva guerra. Este enfoque solo sirvió para fortalecer la confianza de los dictadores.
- Expansionismo del Eje: Alemania (espacio vital o Lebensraum), Italia (imperialismo mediterráneo) y Japón (dominio en Asia) rompieron sistemáticamente los tratados internacionales.
La formación de bloques y alianzas
El escenario internacional se polarizó en dos bandos principales:
- El Eje: Formado inicialmente por el Eje Berlín-Roma (1936) y consolidado con el Pacto de Acero entre Alemania e Italia. Japón se uniría más tarde mediante el Pacto Tripartito.
- Los Aliados: Liderados inicialmente por Francia y Reino Unido.
Un evento clave fue el Pacto Ribbentrop-Molotov (agosto de 1939), un acuerdo de no agresión entre la Alemania nazi y la URSS de Stalin. Este pacto incluía una cláusula secreta para repartirse Polonia y los países bálticos, eliminando para Hitler el miedo a una guerra en dos frentes al inicio de la contienda.
El detonante de la guerra
El pretexto final fue la Crisis de Danzig. Hitler exigió la anexión de esta ciudad libre y la construcción de un corredor ferroviario a través de territorio polaco. Ante la negativa de Polonia, Alemania invadió el país el 1 de septiembre de 1939. En cumplimiento de sus compromisos de defensa, Francia y el Reino Unido declararon la guerra a Alemania dos días después.


