Los orígenes de la clase obrera y las primeras protestas
La Revolución Industrial y el nacimiento del proletariado
La Revolución Industrial no solo cambió la economía, sino que fragmentó la sociedad en dos clases antagónicas: la burguesía (dueña de los medios de producción) y el proletariado (trabajadores que solo poseen su fuerza de trabajo).
- Éxodo rural y urbanización: La mecanización del campo obligó a miles de campesinos a emigrar a las ciudades. Este crecimiento urbano fue descontrolado y dio lugar a los barrios obreros, situados cerca de las fábricas, sin alcantarillado ni servicios básicos.
- Condiciones de vida: Las jornadas laborales superaban las 14 horas, los salarios eran de subsistencia y existía una total desprotección legal ante enfermedades o despidos.
- Diferenciación social: Mientras la burguesía vivía en ensanches aireados, los obreros sufrían el hacinamiento y enfermedades como el cólera o la tuberculosis.
Las primeras reacciones: Ludismo y Sociedades de Socorro Mutuo
Ante la falta de leyes laborales, las primeras protestas fueron espontáneas y, a menudo, violentas.
- Ludismo: Movimiento que consistía en la destrucción de máquinas, a las que los obreros culpaban del paro y de los bajos salarios. Su nombre proviene de Ned Ludd, una figura mítica que supuestamente firmaba las cartas de amenaza a los patronos.
- Sociedades de Socorro Mutuo: Fueron las primeras organizaciones de resistencia. Los obreros pagaban una cuota para crear una caja de resistencia, que servía para ayudar a los miembros en caso de accidente, enfermedad o viudedad.
El Cartismo en Gran Bretaña
El Cartismo fue el primer movimiento obrero con un carácter político. Su nombre deriva de la Carta del Pueblo (People's Charter, 1838), enviada al Parlamento británico.
- Reivindicaciones: Pedían el sufragio universal masculino, el voto secreto y la supresión del requisito de propiedad para ser diputado.
- Importancia: Aunque el Parlamento rechazó sus peticiones, el Cartismo demostró que los obreros podían movilizarse de forma pacífica y forzar al Estado a iniciar las primeras reformas laborales, como la reducción de la jornada infantil.


