La crisis del realismo y el nacimiento de la novela moderna
El agotamiento del modelo decimonónico
Durante el siglo XIX, el Realismo y el Naturalismo dominaron la literatura con la intención de ofrecer un "espejo" de la sociedad. Sin embargo, tras la Primera Guerra Mundial y los avances científicos, ese modelo entró en crisis.
- Crisis del positivismo: Se deja de creer que la ciencia y la razón pueden explicarlo todo.
- Subjetivismo: La realidad ya no se considera algo objetivo que está "ahí fuera", sino algo que depende de la percepción de cada individuo.
- Ruptura de la causalidad: En la novela realista, todo tenía una causa y un efecto lógicos. La novela moderna rompe esto para mostrar que la vida es a menudo azarosa y fragmentaria.
Nuevas concepciones del tiempo y el espacio
La influencia de filósofos como Henri Bergson fue determinante. Bergson distinguía entre el tiempo del reloj (matemático y lineal) y la duración real (tiempo psicológico).
- Tiempo psicológico: En la novela moderna, diez minutos de pensamiento pueden ocupar cien páginas, mientras que diez años de vida pueden resumirse en una frase.
- Simultaneísmo: Se intentan narrar varios sucesos que ocurren al mismo tiempo en lugares distintos, rompiendo la linealidad narrativa.
- Espacios simbólicos: El escenario deja de ser una descripción detallada para convertirse en un reflejo del estado de ánimo del personaje.
La perspectiva narrativa múltiple
El cambio más visible es la desaparición del narrador omnisciente (aquel que lo sabe todo y juzga a sus personajes).
- Perspectivismo: La historia se cuenta desde varios puntos de vista, a veces contradictorios.
- Narrador poco fiable: El lector ya no puede confiar ciegamente en lo que el narrador cuenta, pues este puede estar loco, sesgado o confundido.
- La ambigüedad se convierte en la norma, obligando al lector a participar activamente en la construcción del significado de la obra.


