El Nacimiento de la Cuántica: La Radiación del Cuerpo Negro
La Catástrofe del Ultravioleta
Un cuerpo negro es un objeto ideal que absorbe toda la radiación que incide sobre él y, por tanto, es también un emisor perfecto. Al calentarse, emite un espectro de radiación que depende únicamente de su temperatura.
La física clásica intentó explicar este espectro mediante la ley de Rayleigh-Jeans. Sin embargo, esta teoría predecía que la intensidad de la radiación emitida tendería a infinito a medida que la longitud de onda se hacía más corta (en el rango del ultravioleta). Este fallo catastrófico entre la teoría y la práctica se denominó la catástrofe del ultravioleta, demostrando que las leyes clásicas eran insuficientes para escalas microscópicas.
Antes de la solución definitiva, se conocían dos leyes empíricas fundamentales:
- Ley de Wien: El máximo de emisión se desplaza a longitudes de onda más cortas al aumentar la temperatura: .
- Ley de Stefan-Boltzmann: La energía total radiada por unidad de área es proporcional a la cuarta potencia de la temperatura: .
La Hipótesis de Planck
En 1900, Max Planck logró resolver el problema introduciendo una idea revolucionaria: la energía no se intercambia de forma continua, sino en paquetes discretos llamados cuantos.
La energía de cada uno de estos paquetes es proporcional a la frecuencia de la radiación: Donde:
- es la energía del cuanto (Julios).
- es la constante de Planck ().
- es la frecuencia de la vibración.
Planck consideró que los osciladores atómicos solo podían tener energías que fueran múltiplos enteros de estos cuantos, rompiendo con el dogma clásico de la continuidad.


