Introducción al Empirismo y John Locke
Principios fundamentales del empirismo británico
El empirismo se define por tres pilares básicos que rompen con la tradición metafísica anterior:
- Prioridad de la experiencia: Todo conocimiento comienza por los sentidos. No hay nada en el intelecto que no haya pasado antes por los sentidos (Nihil est in intellectu quod prius non fuerit in sensu).
- Negación de las ideas innatas: Los empiristas rechazan frontalmente la tesis cartesiana de que nacemos con ciertos conceptos (como "Dios" o "sustancia").
- Límites del conocimiento: A diferencia del racionalismo, que cree en la capacidad ilimitada de la razón, el empirismo afirma que el conocimiento humano no puede ir más allá de lo que la experiencia permite comprobar.
La teoría del conocimiento en Locke
John Locke (1632-1704), en su obra Ensayo sobre el entendimiento humano, establece que al nacer nuestra mente es una "tabula rasa" (un papel en blanco o una habitación vacía). No hay ideas grabadas en el alma desde el nacimiento; todo contenido mental proviene de la experiencia.
Locke clasifica las ideas según su origen y complejidad:
- Ideas de sensación: Provienen de la experiencia externa (colores, sabores, texturas).
- Ideas de reflexión: Provienen de la experiencia interna (el conocimiento que la mente tiene de sus propias operaciones, como pensar, dudar o querer).
Además, distingue entre las cualidades de los objetos:
- Cualidades primarias: Son objetivas y están en el objeto (extensión, forma, movimiento).
- Cualidades secundarias: Son subjetivas y dependen del sujeto que percibe (color, olor, sonido).
La crítica a la sustancia
Locke mantiene una postura ambivalente respecto al concepto de sustancia. Define las ideas como "simples" (átomos de conocimiento) o "complejas" (combinaciones de ideas simples realizadas por la mente). La sustancia es una idea compleja.
Para Locke, la sustancia es algo que subyace a las cualidades que percibimos, pero que no podemos conocer directamente. La define famosamente como un "no sé qué" (I know not what). Aunque no niega su existencia, afirma que es incognoscible. Esto supone un giro hacia el nominalismo: las esencias reales de las cosas nos están vedadas; solo conocemos las "esencias nominales" (los nombres que damos a conjuntos de cualidades).


