LOE/LOMLOE (BOE)Historia de la Filosofía2º de Bachillerato9 min de lectura

El racionalismo: Descartes

El siglo XVII marca un punto de inflexión en la historia del pensamiento.

Lectura6 partesUn recorrido editorial y navegable.
Práctica12 preguntasTest y tarjetas de memoria para abrir después de leer.
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Parte 1

El Contexto y el Proyecto Cartesiano

La crisis de la escolástica y la revolución científica

El siglo XVII marca un punto de inflexión en la historia del pensamiento. Tras siglos de dominio de la escolástica (la síntesis entre fe y razón aristotélica), el sistema de creencias medieval entra en colapso. Este derrumbe se produce principalmente por dos factores: el auge del escepticismo renacentista, que dudaba de la capacidad humana para alcanzar la verdad, y la Revolución Científica.

El paso del geocentrismo (la Tierra como centro) al heliocentrismo de Copérnico y Galileo no solo cambió la astronomía, sino que destruyó la confianza en los sentidos. Si los sentidos nos dicen que la Tierra está quieta y es el Sol el que se mueve, y la ciencia demuestra lo contrario, los sentidos no son una fuente fiable de conocimiento. La naturaleza empieza a entenderse a través de la matematización, buscando leyes cuantitativas en lugar de cualidades ocultas.

El objetivo de la filosofía cartesiana

René Descartes se propone reconstruir el edificio del saber sobre cimientos sólidos. Su proyecto es la unidad del saber: imagina el conocimiento como un árbol cuyas raíces son la metafísica, el tronco la física y las ramas las demás ciencias (medicina, mecánica y moral).

El objetivo central es la búsqueda de la certeza absoluta. Descartes no se conforma con lo "probable"; busca verdades que sean imposibles de poner en duda. Para ello, aspira a una Mathesis Universalis, un método universal basado en el rigor de las matemáticas que pueda aplicarse a cualquier ámbito del conocimiento humano.

La razón como facultad universal

Descartes comienza su Discurso del método afirmando que el buen sentido (la razón) es la cosa mejor repartida del mundo. Todos los seres humanos poseen la misma capacidad racional; el problema no es la falta de inteligencia, sino el mal uso de la misma.

El racionalismo cartesiano se define por la defensa de la autonomía de la razón. A diferencia del empirismo, que afirma que todo conocimiento proviene de la experiencia, Descartes sostiene que la razón puede alcanzar la verdad por sí misma, mediante ideas que ya están en nosotros. La razón es única y universal, y si seguimos el método adecuado, todos llegaremos a las mismas conclusiones.


Parte 2

El Método y las Reglas del Pensamiento

La intuición y la deducción

Para que la razón funcione correctamente, Descartes identifica dos operaciones fundamentales de la mente:

  1. Intuición: Es una especie de "luz natural" o visión intelectual inmediata. Es el acto por el cual la mente percibe una idea de forma tan clara y distinta que no deja lugar a dudas. No es un razonamiento, sino una evidencia instantánea.
  2. Deducción: Es una cadena de razonamientos que conecta verdades intuitivas. Si partimos de una primera verdad evidente y seguimos pasos lógicos, la conclusión final será tan cierta como el punto de partida.

Las cuatro reglas del Discurso del Método

Descartes propone un método sencillo para evitar el error, compuesto por cuatro reglas estrictas:

  • Evidencia: No admitir nada como verdadero que no sea claro (presente a la mente) y distinto (separado de otras ideas). Hay que evitar la precipitación y la prevención (prejuicios).
  • Análisis: Descomponer los problemas complejos en sus partes más simples hasta llegar a las naturalezas simples que pueden ser captadas por intuición.
  • Síntesis: Reconstruir el conocimiento yendo de lo más simple a lo más complejo, estableciendo un orden lógico de deducción.
  • Enumeración: Hacer revisiones generales y recuentos para estar seguros de no haber olvidado nada en el proceso.

La duda metódica como herramienta

Para llegar a una verdad absoluta, Descartes utiliza la duda metódica. No es una duda escéptica (dudar por dudar), sino una herramienta radical y provisional para filtrar el conocimiento. Si algo resiste la duda más extrema, será nuestra primera certeza. Niveles de duda:

  1. Sentidos: A veces nos engañan (ilusiones ópticas), por tanto, podrían engañarnos siempre.
  2. Confusión sueño/vigilia: No tenemos un criterio infalible para distinguir si estamos despiertos o soñando. Esto pone en duda la existencia del mundo material.
  3. Genio Maligno: Descartes imagina un ser poderoso y astuto que nos engaña incluso en las verdades matemáticas (2+2=42 + 2 = 4). Es la duda más radical.

Parte 3

La Primera Certeza y la Metafísica

El Cogito y la superación del escepticismo

En el momento de máxima duda, Descartes descubre una verdad que ni el Genio Maligno puede refutar: para ser engañado, tengo que existir. "Pienso, luego existo" (Cogito ergo sum).

Esta es la primera verdad indubitable. Aunque todo lo que piense sea falso, el hecho mismo de que estoy pensando es incuestionable. El Cogito se convierte en el modelo de toda verdad: cualquier idea que sea tan clara y distinta como esta, será aceptada como verdadera.

La Res Cogitans: El sujeto como sustancia

¿Qué soy yo? Descartes concluye que soy una Res Cogitans (sustancia pensante). Mi esencia es pensar (dudar, entender, imaginar, sentir). Aquí aparece el dualismo antropológico: el alma (pensamiento) es una sustancia totalmente distinta y separada del cuerpo (extensión). El alma es inmortal y no depende de las leyes físicas, lo que garantiza la libertad humana frente al determinismo de la materia.

El análisis de las ideas

Una vez encerrado en el "yo", Descartes analiza el contenido de su mente: las ideas. Clasifica las ideas según su origen:

  • Adventicias: Parecen provenir del mundo exterior (árbol, calor). Son poco fiables.
  • Facticias: Construidas por la imaginación (centauro, sirena).
  • Innatas: Ideas que la razón posee por sí misma, que no provienen de fuera ni de la fantasía (infinito, perfección, existencia, identidad). Las ideas innatas son la base del conocimiento científico.

Parte 4

Dios y la Garantía del Conocimiento

Demostración de la existencia de Dios

Descartes necesita demostrar la existencia de Dios para eliminar la hipótesis del Genio Maligno. Utiliza tres argumentos principales:

  1. Argumento de la infinitud: Yo soy un ser finito, pero tengo la idea de "infinito". Como lo menos no puede ser causa de lo más, esa idea debe haber sido puesta en mí por un ser realmente infinito: Dios.
  2. Argumento de la causalidad del yo: Si yo fuera mi propio creador, me habría dado todas las perfecciones que puedo imaginar. Como no las tengo, mi creador debe ser Dios.
  3. Argumento ontológico: La idea de Dios es la de un ser sumamente perfecto. La existencia es una perfección; por tanto, un Dios que no existiera sería contradictorio. Dios existe por necesidad.

Dios como garante de la verdad

Al demostrar que Dios existe y es infinitamente bueno y veraz, Descartes concluye que Dios no puede permitir que me engañe cuando uso mi razón correctamente. La veracidad divina garantiza que el mundo exterior existe y que las matemáticas son verdaderas. Dios es el puente que permite salir del solipsismo del "yo" hacia la realidad objetiva.

El problema del error

Si Dios es perfecto y no nos engaña, ¿por qué nos equivocamos? El error no proviene de Dios ni del intelecto (que es limitado pero fiable), sino de la voluntad. La voluntad humana es infinita y a veces se precipita a juzgar sobre cosas que el intelecto no comprende con claridad y distinción. El error es, por tanto, una falta de método.


Parte 5

La Estructura de la Realidad: Las Tres Sustancias

La Res Extensa (El mundo físico)

El mundo físico se reduce a extensión (ocupa espacio). Descartes defiende un mecanicismo radical: el universo es como un gran reloj donde todo se explica por materia y movimiento. Elimina las "fuerzas mágicas" y distingue entre:

  • Cualidades primarias: (Extensión, movimiento, figura) Son objetivas y matematizables.
  • Cualidades secundarias: (Color, olor, sabor) Son subjetivas y dependen de los sentidos.

La comunicación de las sustancias

El gran problema del dualismo es cómo el alma (inmaterial) mueve al cuerpo (material). Descartes propone una solución fisiológica: la glándula pineal, situada en el cerebro, donde se produciría la interacción. A través de ella, el alma percibe las sensaciones y la voluntad mueve los "espíritus animales" que activan los músculos.


Parte 6

Ética y Moral Provisional

La necesidad de una moral mientras se duda

Mientras Descartes duda de todo para construir su filosofía, no puede dejar de vivir y actuar. Por ello, crea una moral provisional con tres máximas:

  1. Obedecer las leyes y costumbres de su país y seguir la religión tradicional.
  2. Ser lo más firme y decidido posible en las acciones, incluso ante la duda (como el viajero perdido en un bosque que debe caminar en línea recta).
  3. Procurar vencerse a sí mismo antes que a la fortuna, cambiando sus propios deseos antes que el orden del mundo.

La libertad y la generosidad

Para Descartes, la libertad consiste en que la voluntad se deje guiar por el entendimiento. La mayor virtud es la generosidad, entendida como el firme propósito de usar siempre bien la propia razón para elegir lo mejor. El hombre libre es aquel que domina sus pasiones y actúa conforme a la verdad clara y distinta.

Después de leer

Pasa a la práctica con dos bloques bien visibles

Cuando hayas leído los apuntes, abre el test para comprobar lo que has entendido o las flashcards para memorizar las ideas importantes. Los dos se abren en una ventana propia.

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