Los orígenes de la prosa castellana
La labor de Alfonso X el Sabio
En el siglo XIII, el rey Alfonso X el Sabio marcó un antes y un después. Fue el gran impulsor del castellano al convertirlo en lengua oficial de la cancillería y la cultura. Su mayor logro fue la potenciación de la Escuela de Traductores de Toledo, donde sabios cristianos, judíos y musulmanes colaboraban para traducir textos del árabe y el griego al castellano.
- Estandarización: Gracias a su labor, se fijaron las primeras reglas ortográficas y sintácticas del castellano.
- Obras destacadas:
- Jurídicas: Las Siete Partidas (el código legal más importante de la época).
- Históricas: Estoria de España y General Estoria.
Primeras manifestaciones narrativas
Antes de la gran prosa alfonsí, encontramos pequeños destellos de escritura. Las glosas (anotaciones al margen de textos latinos para explicar palabras difíciles) son los testimonios más antiguos. Poco a poco, surgieron textos doctrinales y las primeras traducciones de colecciones de cuentos orientales, como el Calila e Dimna, que servían para educar mediante el entretenimiento.
La prosa didáctica y científica
La prosa medieval no nació para el puro ocio, sino con una finalidad moralizante y práctica. Alfonso X también se interesó por el conocimiento técnico, promoviendo tratados de astronomía (Libros del saber de astronomía) y juegos de inteligencia como el Libro de los juegos (ajedrez, dados y tablas). Esto demostró que el castellano era capaz de expresar conceptos abstractos y científicos complejos.


