Evolución Histórica de la Función Social
El arte en la Antigüedad y la Edad Media
En las sociedades antiguas, el arte no se creaba por placer estético individual, sino que tenía una función mágico-religiosa. Las pinturas rupestres no eran decorativas, sino rituales para propiciar la caza. Con el surgimiento de las grandes civilizaciones (Egipto, Mesopotamia), el arte se convirtió en una poderosa herramienta de propaganda política, diseñada para glorificar a faraones y reyes como figuras divinas.
Durante la Edad Media, el analfabetismo era generalizado. Por ello, el arte adoptó una función didáctica. Las iglesias románicas y góticas funcionaban como la “Biblia de piedra”, donde las esculturas y vidrieras enseñaban los dogmas de la fe a quienes no sabían leer. El artista era un artesano anónimo al servicio de Dios y la Iglesia.
Del Renacimiento a la Ilustración
El Renacimiento marcó el paso del teocentrismo al humanismo. El arte empezó a valorarse por su belleza y la destreza técnica del autor, quien dejó de ser un artesano para ser un intelectual. El mecenazgo (apoyo económico de familias como los Médici) convirtió al arte en un símbolo de prestigio social y poder económico.
Con la Ilustración en el siglo XVIII, se inició la secularización del arte. La razón empezó a desplazar a la fe, y el arte comenzó a dirigirse a una burguesía emergente, reflejando valores éticos, cívicos y el conocimiento científico.
La ruptura de la Modernidad
En el siglo XIX, con el Romanticismo y el Impresionismo, surge la idea de la autonomía del arte. Aparece el lema "el arte por el arte", defendiendo que la obra no tiene por qué servir a la religión ni a la política, sino solo a sí misma.
- Nacimiento de la crítica de arte: El público y los expertos empiezan a debatir sobre el gusto.
- El artista como genio: Se consolida la figura del artista bohemio e incomprendido que rompe con las normas académicas.


