El Plan de Estabilización y el Crecimiento Económico
El fin de la autarquía y el Plan de 1959
Ante el riesgo de colapso, Franco permitió la entrada en el gobierno de los llamados tecnócratas, ministros vinculados al Opus Dei (como Alberto Ullastres y Mariano Navarro Rubio) que priorizaron la eficiencia técnica sobre la ideología falangista.
El Plan de Estabilización de 1959 supuso un giro de 180 grados:
- Liberalización económica: Se eliminaron los controles estatales sobre precios y comercio.
- Devaluación de la peseta: Para favorecer las exportaciones y el turismo.
- Apertura al exterior: Se facilitó la inversión de capital extranjero y la importación de bienes de equipo.
El Plan de Estabilización fue el motor que puso fin al aislamiento económico, permitiendo que España se integrara en los mercados internacionales.
Los Planes de Desarrollo
Tras la estabilización, se pusieron en marcha los Planes de Desarrollo Económico y Social (1964-1975), dirigidos por Laureano López Rodó desde la Comisaría del Plan. Su objetivo era fomentar el crecimiento industrial mediante:
- Polos de Desarrollo: Ciudades elegidas para recibir beneficios fiscales y ayudas para industrializarse (ej. Valladolid, Vigo, Huelva, Zaragoza) y así reducir los desequilibrios regionales.
- Inversión extranjera: Atraída por los bajos salarios y la ausencia de conflictividad laboral (debido a la prohibición de sindicatos libres).
Transformaciones estructurales
El crecimiento económico de esta década (conocido como el "milagro económico español") cambió la cara del país:
- Éxodo rural: Millones de campesinos abandonaron el campo, que se mecanizó, para ir a trabajar a las ciudades industriales o a Europa (remesas de emigrantes).
- Terciarización: El sector servicios creció exponencialmente, impulsado sobre todo por el turismo de masas.
- Sociedad de consumo: Por primera vez, las familias españolas pudieron acceder masivamente a bienes como el coche (el mítico SEAT 600), el televisor o el frigorífico.


