LOE/LOMLOE (BOE)Historia de España2º de Bachillerato8 min de lectura

La Guerra Civil (1936-1939)

La Guerra Civil no fue un evento espontáneo, sino el resultado del fracaso de un golpe de Estado militar contra la Segunda República.

Lectura5 partesUn recorrido editorial y navegable.
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Parte 1

El estallido del conflicto y la división de España

Del golpe de Estado a la Guerra Civil

La Guerra Civil no fue un evento espontáneo, sino el resultado del fracaso de un golpe de Estado militar contra la Segunda República. La insurrección comenzó el 17 de julio de 1936 en el Protectorado de Marruecos y se extendió a la península los días 18 y 19. El plan, diseñado por el general Emilio Mola ("el Director"), buscaba una toma del poder rápida y violenta.

Sin embargo, el golpe tuvo un éxito desigual. Triunfó en las zonas agrarias y conservadoras (Castilla y León, Navarra, Galicia, parte de Andalucía occidental y Baleares), pero fracasó en los grandes centros industriales y políticos como Madrid, Barcelona, Valencia y el País Vasco. Esta división territorial, donde ninguna de las dos partes logró imponerse de inmediato, transformó el pronunciamiento en una guerra civil de larga duración.

Los dos bandos enfrentados

La sociedad y el ejército quedaron fracturados en dos bloques irreconciliables:

  • El bando republicano (Leales): Compuesto por las clases populares, obreros urbanos, pequeña burguesía y campesinos sin tierra. Políticamente, englobaba desde republicanos moderados hasta socialistas (PSOE), comunistas (PCE) y anarquistas (CNT-FAI). Su defensa inicial recayó en milicias populares voluntarias, ya que el Estado perdió el control sobre gran parte del ejército profesional.
  • El bando sublevado (Nacionales): Formado por los militares insurrectos, la Iglesia católica, los grandes terratenientes y los partidos de derecha (Falange, carlistas y monárquicos). Se definían como defensores del orden y la religión frente a la "amenaza bolchevique". La cohesión militar fue su principal ventaja frente a la dispersión del bando contrario.

La internacionalización del conflicto

Aunque era un conflicto interno, la Guerra Civil se convirtió en el preludio de la Segunda Guerra Mundial. Las potencias democráticas (Francia y Gran Bretaña) impulsaron el Comité de No Intervención para evitar la expansión del conflicto, lo que perjudicó gravemente a la República al impedirle comprar armas legalmente.

  • Apoyo a los sublevados: Alemania (Hitler) envió la Legión Cóndor (aviación) y suministros modernos; Italia (Mussolini) aportó el Corpo Truppe Volontarie (CTV) y armamento.
  • Apoyo a la República: La Unión Soviética (Stalin) envió tanques, aviones y asesores a cambio de las reservas de oro del Banco de España. También destacaron las Brigadas Internacionales, voluntarios de más de 50 países que lucharon por la causa antifascista.
Parte 2

Evolución política en la zona republicana

El colapso del Estado y la revolución social

En los primeros meses, el gobierno de José Giral se vio desbordado. Al entregar armas a los sindicatos para frenar el golpe, el poder real pasó a manos de comités obreros. Se produjo una auténtica revolución social: en Cataluña y Aragón se colectivizaron tierras y fábricas. Esta dualidad de poder entre las instituciones del Estado y las milicias revolucionarias debilitó la eficacia militar de la República.

El gobierno de Largo Caballero

En septiembre de 1936, el líder socialista Francisco Largo Caballero formó un gobierno de unidad que incluyó incluso a ministros anarquistas. Su prioridad fue la militarización de las milicias para crear el Ejército Popular, dotado de disciplina y mando único.

Sin embargo, las tensiones internas estallaron en los Sucesos de Mayo de 1937 en Barcelona, un enfrentamiento armado entre anarquistas/POUM (que priorizaban la revolución) y comunistas/gobierno (que priorizaban ganar la guerra). La derrota de los sectores revolucionarios supuso el fin del predominio anarquista y el ascenso de la influencia comunista.

La etapa de Juan Negrín

Tras la caída de Largo Caballero, Juan Negrín asumió la presidencia con una política de resistencia a ultranza ("Resistir es vencer"). Negrín esperaba que el estallido de la guerra en Europa obligara a las democracias a ayudar a la República. Presentó los Trece Puntos, un programa para una futura paz negociada que Franco rechazó tajantemente. Finalmente, el cansancio y el aislamiento llevaron al golpe del coronel Casado en marzo de 1939, quien intentó una rendición sin represalias que Franco no concedió.

Parte 3

Configuración del Estado franquista en la zona sublevada

Mando único y concentración de poder

A diferencia del caos inicial republicano, los sublevados establecieron rápidamente una estructura jerárquica. Tras la muerte de los generales Sanjurjo y Mola, Francisco Franco fue nombrado el 1 de octubre de 1936 como Generalísimo de los Ejércitos y Jefe del Gobierno del Estado.

En abril de 1937, Franco promulgó el Decreto de Unificación, que fusionaba a Falange y los Requetés (carlistas) en un partido único: FET y de las JONS. Franco concentró así todos los poderes (militar, político y estatal), eliminando cualquier disidencia interna en su bando.

La construcción del nuevo Estado

El nuevo régimen se definió como una dictadura de carácter totalitario e inspirada en el fascismo, pero con un fuerte componente tradicionalista.

  • Fuero del Trabajo (1938): Primera ley fundamental que prohibía sindicatos libres y huelgas, estableciendo el sindicato vertical.
  • Ley de Prensa: Introdujo una censura férrea y el control estatal de la información.
  • Nacionalcatolicismo: La Iglesia recuperó sus privilegios, el control de la educación y la moral pública, legitimando la guerra como una "Cruzada".

La retaguardia y el control social

La vida en la zona nacional estuvo marcada por el orden militar y la eliminación sistemática de la legislación republicana (divorcio, matrimonio civil, reformas agrarias). Se crearon instituciones como el Auxilio Social para la asistencia pública bajo control falangista. La represión fue una herramienta de control social planificada para "limpiar" la retaguardia de elementos izquierdistas y asegurar la sumisión de la población ocupada.

Parte 4

Fases militares y operaciones bélicas

La batalla por Madrid (1936-1937)

El objetivo inicial de Franco fue tomar la capital. Tras cruzar el Estrecho con ayuda aérea alemana, las tropas de África avanzaron rápidamente por Extremadura. En noviembre de 1936 comenzó el asedio de Madrid, pero la resistencia bajo el lema "¡No pasarán!" y la llegada de las Brigadas Internacionales detuvieron a los sublevados. Ante el fracaso frontal, Franco intentó envolver la ciudad en las batallas del Jarama y Guadalajara (donde los italianos fueron derrotados), sin éxito.

La campaña del Norte y el avance al Mediterráneo

Fracasado el intento de tomar Madrid, Franco desplazó el frente al Norte industrial. En esta etapa (1937) se produjo el trágico bombardeo de Guernica por la Legión Cóndor. Tras la caída de Bilbao, Santander y Asturias, la República perdió sus minas de carbón y hierro.

En 1938, los nacionales lanzaron la ofensiva de Aragón, llegando al Mediterráneo por Vinaroz. Esto tuvo una consecuencia estratégica fatal: la zona republicana quedó dividida en dos, aislando a Cataluña del resto del territorio.

El final de la guerra (1938-1939)

La República lanzó su última gran ofensiva en la Batalla del Ebro (julio-noviembre 1938) para intentar reunificar sus zonas. Fue la batalla más cruel y larga de la guerra; su fracaso dejó al ejército republicano aniquilado. A principios de 1939, Cataluña fue ocupada sin apenas resistencia. Finalmente, el 1 de abril de 1939, Franco firmó el último parte de guerra: "La guerra ha terminado".

Parte 5

Consecuencias de la Guerra Civil

Demografía y exilio

El coste humano fue devastador. Se estima que hubo unos 500.000 muertos entre caídos en combate, bombardeos y represión en ambas retaguardias. A esto hay que sumar el exilio de cerca de 450.000 personas hacia Francia y México, lo que supuso una pérdida irreparable de capital intelectual (científicos, escritores y artistas como Antonio Machado o Juan Ramón Jiménez).

Destrucción económica y social

España quedó arruinada. La destrucción de infraestructuras (puentes, ferrocarriles), viviendas y la pérdida de cabaña ganadera hundieron la producción. El país quedó fuertemente endeudado con Alemania e Italia. Comenzaron los llamados "años del hambre", caracterizados por la autarquía, el racionamiento mediante cartillas y el mercado negro (estraperlo).

Represión y fractura moral

La victoria no trajo la paz, sino la "victoria". La Ley de Responsabilidades Políticas (1939) permitió perseguir retroactivamente a quienes hubieran apoyado a la República.

  • Represión institucional: Miles de personas fueron ejecutadas o encarceladas en campos de concentración y prisiones.
  • Fractura social: España quedó dividida durante décadas entre vencedores y vencidos, una herida moral que marcó a varias generaciones y eliminó cualquier posibilidad de reconciliación inmediata.
AspectoBando RepublicanoBando Sublevado
Apoyo SocialObreros, campesinos, intelectualesEjército, Iglesia, Terratenientes
IdeologíaDemocracia, Socialismo, AnarquismoNacionalismo, Fascismo, Catolicismo
Ayuda ExternaURSS, Brigadas InternacionalesAlemania Nazi, Italia Fascista
EstructuraDispersión inicial, luego Ejército PopularMando único y disciplina militar
Después de leer

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