El estallido del conflicto y la división de España
Del golpe de Estado a la Guerra Civil
La Guerra Civil no fue un evento espontáneo, sino el resultado del fracaso de un golpe de Estado militar contra la Segunda República. La insurrección comenzó el 17 de julio de 1936 en el Protectorado de Marruecos y se extendió a la península los días 18 y 19. El plan, diseñado por el general Emilio Mola ("el Director"), buscaba una toma del poder rápida y violenta.
Sin embargo, el golpe tuvo un éxito desigual. Triunfó en las zonas agrarias y conservadoras (Castilla y León, Navarra, Galicia, parte de Andalucía occidental y Baleares), pero fracasó en los grandes centros industriales y políticos como Madrid, Barcelona, Valencia y el País Vasco. Esta división territorial, donde ninguna de las dos partes logró imponerse de inmediato, transformó el pronunciamiento en una guerra civil de larga duración.
Los dos bandos enfrentados
La sociedad y el ejército quedaron fracturados en dos bloques irreconciliables:
- El bando republicano (Leales): Compuesto por las clases populares, obreros urbanos, pequeña burguesía y campesinos sin tierra. Políticamente, englobaba desde republicanos moderados hasta socialistas (PSOE), comunistas (PCE) y anarquistas (CNT-FAI). Su defensa inicial recayó en milicias populares voluntarias, ya que el Estado perdió el control sobre gran parte del ejército profesional.
- El bando sublevado (Nacionales): Formado por los militares insurrectos, la Iglesia católica, los grandes terratenientes y los partidos de derecha (Falange, carlistas y monárquicos). Se definían como defensores del orden y la religión frente a la "amenaza bolchevique". La cohesión militar fue su principal ventaja frente a la dispersión del bando contrario.
La internacionalización del conflicto
Aunque era un conflicto interno, la Guerra Civil se convirtió en el preludio de la Segunda Guerra Mundial. Las potencias democráticas (Francia y Gran Bretaña) impulsaron el Comité de No Intervención para evitar la expansión del conflicto, lo que perjudicó gravemente a la República al impedirle comprar armas legalmente.
- Apoyo a los sublevados: Alemania (Hitler) envió la Legión Cóndor (aviación) y suministros modernos; Italia (Mussolini) aportó el Corpo Truppe Volontarie (CTV) y armamento.
- Apoyo a la República: La Unión Soviética (Stalin) envió tanques, aviones y asesores a cambio de las reservas de oro del Banco de España. También destacaron las Brigadas Internacionales, voluntarios de más de 50 países que lucharon por la causa antifascista.


