Contexto y la Escuela de Frankfurt
La herencia de la Teoría Crítica
La Teoría Crítica original, liderada por Adorno y Horkheimer, analizó cómo la razón humana se había desviado de su propósito original. En su obra Dialéctica de la Ilustración, argumentaron que la razón, que nació para liberar al hombre de la naturaleza y el mito, terminó convirtiéndose en una herramienta de dominación.
- Razón instrumental: Es aquella que solo se preocupa por los medios para alcanzar un fin (eficiencia, control, utilidad), sin cuestionar si el fin en sí mismo es ético o justo.
- Emancipación social: El objetivo final de la Escuela de Frankfurt siempre fue la liberación del ser humano de las estructuras de opresión, pero los fundadores cayeron en un profundo pesimismo tras el Holocausto y el auge de la sociedad de consumo.
La ruptura con el pesimismo de Adorno y Horkheimer
A diferencia de sus maestros, Habermas cree que la modernidad es un "proyecto inacabado". No acepta que la razón sea intrínsecamente opresora. Para él, el error de los fundadores fue centrarse solo en la razón que manipula objetos.
- Giro lingüístico: Habermas desplaza el foco de la conciencia individual al lenguaje. La clave no está en cómo el sujeto piensa el objeto, sino en cómo los sujetos se comunican entre sí.
- Habermas propone una reconstrucción de la modernidad basada en una racionalidad que no busca dominar, sino comprender.
Intereses del conocimiento
En su obra Conocimiento e interés, Habermas clasifica las ciencias según la motivación humana que las impulsa:
- Interés técnico: Propio de las ciencias empírico-analíticas (física, biología). Buscan el control y la predicción de la naturaleza.
- Interés práctico: Propio de las ciencias histórico-hermenéuticas (historia, filología). Buscan la comprensión del sentido y la orientación de la acción dentro de una tradición.
- Interés emancipatorio: Propio de las ciencias críticas (psicoanálisis, crítica de las ideologías). Busca liberar al sujeto de dependencias hipostasiadas y poderes invisibles.


