El Enlace Iónico y Redes Cristalinas
Naturaleza del enlace iónico
La formación de este enlace implica una transferencia electrónica completa. El metal cede electrones convirtiéndose en un catión, mientras que el no metal los acepta transformándose en un anión. La unión no se limita a una pareja de átomos, sino que se extiende en las tres direcciones del espacio formando una red cristalina.
La fuerza que mantiene unidos a los iones es de naturaleza electrostática y se rige por la Ley de Coulomb: Donde representa las cargas de los iones y la distancia entre sus núcleos.
Un concepto clave es la Energía Reticular (): es la energía que se libera cuando se forma un mol de cristal iónico a partir de sus iones constituyentes en estado gaseoso. Cuanto mayor sea esta energía, más estable será el compuesto y más altos sus puntos de fusión.
El Ciclo de Born-Haber
El Ciclo de Born-Haber es una aplicación de la Ley de Hess que permite calcular la energía reticular, la cual no puede medirse directamente en el laboratorio. Se basa en que la entalpía de formación de un compuesto iónico es igual a la suma de las energías de los pasos individuales:
- Sublimación del metal: (paso de sólido a gas).
- Disociación del no metal: (ruptura del enlace molecular).
- Energía de Ionización (EI): Arrancar el electrón al metal gaseoso.
- Afinidad Electrónica (AE): El no metal gaseoso gana el electrón (proceso generalmente exotérmico).
- Energía Reticular (U): Formación del cristal a partir de los iones gaseosos.
La ecuación general es:
Propiedades de los compuestos iónicos
Las propiedades derivan de la fuerte atracción electrostática en la red:
- Puntos de fusión y ebullición elevados: Se requiere mucha energía para romper las intensas fuerzas de Coulomb.
- Solubilidad: Son solubles en disolventes polares como el agua. Las moléculas de agua rodean a los iones (hidratación) y vencen la energía reticular.
- Conductividad: En estado sólido son aislantes. Sin embargo, conducen la electricidad en estado fundido o disuelto, ya que los iones adquieren movilidad.
- Dureza y fragilidad: Son duros (difíciles de rayar) pero frágiles; un golpe desplaza las capas del cristal, enfrentando iones del mismo signo que se repelen, provocando la fractura.


