La energía interna de la Tierra
El calor interno terrestre
El interior de nuestro planeta está a temperaturas altísimas. Este calor proviene principalmente de dos fuentes: el calor residual de la formación de la Tierra (hace unos 4.500 millones de años) y la desintegración de elementos radiactivos (como el uranio y el potasio) presentes en el manto y la corteza.
Un concepto fundamental es el gradiente geotérmico, que es el aumento de la temperatura a medida que profundizamos hacia el centro de la Tierra. De media, la temperatura aumenta unos por cada 100 metros de profundidad en la corteza.
Tectónica de placas y procesos internos
La estructura externa de la Tierra se divide en la litosfera (capa rígida y quebradiza) y la astenosfera (capa del manto superior con comportamiento plástico). La litosfera está fragmentada en grandes piezas llamadas placas tectónicas.
El motor que mueve estas placas son las corrientes de convección. El material caliente del manto asciende, se enfría al llegar a la superficie y vuelve a descender, creando un ciclo que arrastra las placas. Dependiendo de cómo se muevan, distinguimos tres tipos de límites:
- Divergentes: Las placas se separan (dorsales).
- Convergentes: Las placas chocan (zonas de subducción).
- Transformantes: Las placas deslizan lateralmente.
Manifestaciones de la geodinámica interna
Cuando las placas se mueven, ejercen esfuerzos tectónicos sobre las rocas. Estos esfuerzos provocan la deformación de las rocas, que puede ser elástica, plástica (pliegues) o frágil (fallas). La liberación brusca de esta energía acumulada es lo que da origen a los sismos, mientras que las condiciones de presión y temperatura favorecen la fusión de rocas, creando el magma.


