Estructura y Composición de la Tierra
Modelos Geoquímico y Dinámico
Existen dos formas complementarias de dividir las capas de la Tierra:
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Modelo Geoquímico (Compositivo): Se basa en la composición química de los materiales.
- Corteza: La capa más externa y fina. Se divide en corteza oceánica (más densa y joven, rica en basalto) y corteza continental (menos densa y antigua, rica en granito).
- Manto: Representa el 82% del volumen terrestre. Está compuesto por rocas ricas en silicatos de hierro y magnesio (peridotitas).
- Núcleo: Formado principalmente por hierro y níquel.
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Modelo Dinámico (Mecánico): Se basa en el comportamiento físico (rigidez, elasticidad) de las capas.
- Litosfera: Capa rígida que comprende la corteza y la parte superior del manto. Está fragmentada en placas.
- Astenosfera: Zona del manto superior con comportamiento plástico que permite el movimiento de las placas (aunque hoy se prefiere hablar de manto superior plástico).
- Mesosfera: Manto inferior, sólido pero capaz de fluir muy lentamente.
- Endosfera: Corresponde al núcleo. El núcleo externo es líquido (genera el campo magnético) y el interno es sólido debido a la altísima presión.
Las discontinuidades sísmicas, como la de Mohorovičić (corteza-manto) o la de Gutenberg (manto-núcleo), son fronteras donde las ondas sísmicas cambian de velocidad bruscamente, revelando cambios de composición o estado físico.
El Calor Interno de la Tierra
La Tierra almacena una enorme cantidad de energía térmica. Este calor proviene de dos fuentes principales: el calor residual del proceso de formación del planeta y, sobre todo, la desintegración de isótopos radiactivos (como el Uranio-238 o el Potasio-40) en el manto y núcleo.
El calor se transmite hacia la superficie mediante corrientes de convección. El material caliente del fondo asciende, se enfría cerca de la litosfera y vuelve a descender. Este movimiento es el motor que mueve las placas tectónicas. El gradiente geotérmico indica que la temperatura aumenta, de media, unos por cada 100 metros de profundidad en la corteza.
Métodos de Estudio del Interior Terrestre
- Métodos Directos: Incluyen el estudio de rocas en superficie, materiales expulsados por volcanes y sondeos (minas y perforaciones). El sondeo más profundo apenas alcanzó los 12,2 km, una fracción mínima del radio terrestre ( km).
- Métodos Indirectos:
- Sismología: El estudio de las ondas P (primarias, atraviesan sólidos y líquidos) y ondas S (secundarias, solo atraviesan sólidos) permite "radiografiar" el interior.
- Meteoritos: Al formarse al mismo tiempo que la Tierra, su composición nos da pistas sobre el núcleo (sideritos).
- Magnetismo: Indica la existencia de un núcleo metálico en movimiento.


