El origen de los núcleos de resistencia (siglos VIII-X)
El núcleo asturiano y el Reino de León
El primer núcleo surgió en la cordillera Cantábrica. En el año 722, un noble visigodo llamado Don Pelayo derrotó a una expedición musulmana en la Batalla de Covadonga. Aunque fue un enfrentamiento menor, se considera el inicio simbólico de la Reconquista.
Con el tiempo, este núcleo creció y se convirtió en el Reino de Asturias. Bajo el reinado de Alfonso III, la frontera se desplazó hasta el río Duero. Al ocupar tierras tan extensas, la capital se trasladó de Oviedo a León en el año 914, naciendo así el Reino de León. La zona del Duero se convirtió en una "tierra de nadie" que servía de colchón defensivo.
Los núcleos pirenaicos: Navarra, Aragón y Condados Catalanes
En los Pirineos, la resistencia fue influenciada por el Imperio Carolingio (francos), que creó la Marca Hispánica: una franja defensiva al sur de los Pirineos dividida en condados.
- Navarra: La familia Arista logró expulsar a los francos y a los musulmanes, estableciendo el Reino de Pamplona (futuro Reino de Navarra).
- Aragón: Surgió alrededor de los condados de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza, que terminaron independizándose del control franco.
- Condados Catalanes: Barcelona se convirtió en el condado dominante. Wilfredo el Velloso inició un proceso de autonomía al lograr que sus títulos fueran hereditarios, sentando las bases de la futura Cataluña.
El nacimiento del Condado de Castilla
Castilla era originalmente la frontera oriental del Reino de León, una zona muy expuesta a los ataques musulmanes y, por ello, llena de fortalezas (de ahí el nombre, "tierra de castillos").
Debido a su lejanía de la capital leonesa, los condes castellanos gozaban de gran autonomía. En el siglo X, el conde Fernán González logró unificar los condados castellanos y obtuvo una independencia de facto de León. La repoblación en esta zona se hizo mediante la presura, donde los campesinos ocupaban tierras libres y se convertían en pequeños propietarios libres y guerreros.


