Fundamentos del Ritmo y la Pulsación
El pulso y el tempo
El pulso es la unidad básica de medida del tiempo en la música. Podemos definirlo como un latido constante y regular que subyace en una obra musical. Es lo que instintivamente marcamos con el pie o dando palmas cuando escuchamos una canción.
El tempo es la velocidad a la que se suceden esos pulsos. Para medirlo con precisión, utilizamos los BPM (Beats Per Minute o pulsaciones por minuto). El instrumento encargado de marcar esta velocidad exacta es el metrónomo.
Tradicionalmente, se utilizan términos italianos para indicar el tempo:
- Largo / Grave: Muy lento (40-60 BPM).
- Adagio: Lento y majestuoso (66-76 BPM).
- Andante: A paso de marcha, tranquilo (76-108 BPM).
- Moderato: Velocidad media (108-120 BPM).
- Allegro: Rápido y animado (120-168 BPM).
- Presto: Muy rápido (168-200 BPM).
Acentuación y métrica
No todos los pulsos tienen la misma importancia. La acentuación consiste en aplicar más intensidad a unos pulsos que a otros. Generalmente, el primer pulso de cada grupo es el más fuerte, lo que crea una sensación de apoyo rítmico.
La organización de estos pulsos fuertes y débiles da lugar a la métrica. El acento principal nos ayuda a identificar dónde empieza cada compás. El acento es la guía que permite al oyente y al músico organizar la estructura temporal de la música.
La subdivisión del pulso
Cada pulso o tiempo puede dividirse a su vez en partes más pequeñas. Existen dos formas principales:
- Subdivisión binaria: Cada pulso se divide en dos partes iguales (1 pulso = 2 corcheas).
- Subdivisión ternaria: Cada pulso se divide en tres partes iguales (1 pulso = 3 corcheas).
- Unidad de tiempo: Es la figura musical que completa un pulso.
- Unidad de compás: Es la figura (o suma de figuras) que completa un compás entero.


