La literatura de los años 40: Aislamiento y Existencialismo
La poesía del arraigo y el desarraigo
Dámaso Alonso dividió la poesía de esta época en dos grupos fundamentales según la actitud de los autores ante la realidad:
- Poesía del arraigo: Escrita por los "vencedores". Ven el mundo como un lugar ordenado y armónico. Utilizan formas clásicas (sonetos) y temas como el amor, la religión y el paisaje. Destacan autores como Luis Rosales y revistas como Garcilaso.
- Poesía del desarraigo: Refleja la angustia, el dolor y la soledad. El mundo se percibe como un caos caótico y Dios es un interlocutor mudo al que se le reclama por el sufrimiento humano.
- Hito fundamental: Hijos de la ira (1944) de Dámaso Alonso, que rompe con la métrica tradicional usando el versículo para expresar un grito de desesperación.
La novela existencial y el Tremendismo
La narrativa de los 40 abandona el idealismo para centrarse en la miseria y el aislamiento.
- El Tremendismo: Inaugurado por Camilo José Cela con La familia de Pascual Duarte (1942). Se caracteriza por una crudeza extrema, seleccionando los aspectos más sórdidos y violentos de la realidad para subrayar la brutalidad de la vida.
- La novela existencial: Carmen Laforet gana el primer Premio Nadal con Nada (1945). En ella, la protagonista Andrea llega a una Barcelona de posguerra gris y asfixiante. La novela refleja el vacío existencial y la falta de horizontes de la juventud.
El teatro de evasión y el humor
Debido a la censura, el teatro serio apenas tenía espacio. Predominó la alta comedia burguesa, amable y sin crítica. Sin embargo, surgió un humor renovador:
- Enrique Jardiel Poncela: Rompe con el realismo mediante situaciones inverosímiles y un uso magistral del lenguaje.
- Miguel Mihura: Su obra maestra, Tres sombreros de copa (escrita en 1932 pero estrenada en 1952), anticipa el teatro del absurdo, enfrentando la libertad individual frente a las convenciones sociales hipócritas.


