El Romanticismo: Contexto y Estética
Fundamentos del movimiento romántico
La estética romántica se basa en la exaltación del "yo" y la ruptura con las normas neoclásicas. Sus pilares son:
- Subjetivismo e individualismo: El artista se convierte en el centro del universo. Sus sentimientos, especialmente el dolor y la insatisfacción, son el único tema válido.
- Ansia de libertad y rebeldía: Se rechazan las reglas académicas (las tres unidades dramáticas, la pureza de géneros) y las normas sociales. El héroe romántico suele ser un marginado (el pirata, el mendigo, el reo).
- El irracionalismo y la evasión: Ante una realidad que no les gusta, los románticos huyen hacia el pasado medieval, hacia países exóticos (Oriente) o hacia el mundo de los sueños y lo sobrenatural.
- Naturaleza como reflejo del alma: La naturaleza no es estática; es un espejo de los sentimientos del autor. Si el autor está angustiado, aparecerán paisajes tormentosos, cementerios, ruinas o mares embravecidos.
La lírica romántica en España
La poesía fue el cauce perfecto para la expresión romántica. Podemos distinguir dos etapas:
- Romanticismo pleno (exaltado): Representado por José de Espronceda. Su obra El estudiante de Salamanca y sus canciones (como la "Canción del pirata") muestran una energía desbordante, uso de la polimetría (mezcla de diferentes versos y estrofas en un mismo poema) y un lenguaje retórico.
- Posromanticismo (intimista): Hacia 1860, la poesía se vuelve más sencilla y profunda.
- Gustavo Adolfo Bécquer: En sus Rimas, explora la esencia de la poesía, el amor esperanzado, el desengaño y la soledad con un estilo depurado y musical.
- Rosalía de Castro: Figura clave del Rexurdimento gallego. En obras como En las orillas del Sar, expresa la saudade (melancolía) y la denuncia social por el sufrimiento del pueblo gallego.
El teatro y la prosa romántica
El drama romántico rompió con la regla de las tres unidades (acción, tiempo y lugar). Sus características son la mezcla de lo trágico y lo cómico, y el uso del verso y la prosa.
- Don Álvaro o la fuerza del sino (Duque de Rivas): Representa el triunfo de la fatalidad.
- Don Juan Tenorio (José Zorrilla): La obra más popular, que introduce el tema de la salvación por el amor.
En prosa, destaca el artículo de costumbres, donde Mariano José de Larra analizó con ironía y pesimismo los males de España ("Vuelva usted mañana"). Larra utilizó el periodismo para intentar modernizar el país desde la crítica social.


