Los orígenes: La Revolución Agraria y Demográfica
La transformación del campo inglés
La agricultura sufrió una metamorfosis gracias a tres factores clave:
- Enclosure Acts (Leyes de Cercamiento): Se pasó de campos abiertos comunales a propiedades privadas valladas. Esto permitió a los propietarios innovar sin depender de la comunidad.
- Sistema Norfolk: Se sustituyó el barbecho (dejar la tierra descansar) por la rotación cuatrienal de cultivos. Se plantaban cereales, leguminosas y nabos, lo que regeneraba el suelo y proporcionaba forraje para el ganado.
- Mecanización: La introducción de arados de hierro y sembradoras mecánicas permitió producir más con menos trabajadores.
El aumento de la producción agraria permitió alimentar a una población creciente y generó capitales para invertir en la industria.
La transición demográfica
A partir de 1750, Europa experimentó una explosión demográfica.
- Descenso de la mortalidad: Gracias a las mejoras en la alimentación, los avances en higiene (uso del jabón) y los primeros éxitos de la medicina (vacuna contra la viruela).
- Mantenimiento de la natalidad: Las familias seguían teniendo muchos hijos, pero ahora sobrevivían más.
- Crecimiento vegetativo: La diferencia entre nacimientos y defunciones fue muy positiva, creando una gran masa de consumidores y, sobre todo, de mano de obra joven para las fábricas.
El papel de la tecnología y el capital
El gran motor del cambio fue la máquina de vapor, patentada por James Watt en 1769. Esta máquina permitía transformar la energía térmica del carbón en movimiento mecánico, independizando a la industria de la fuerza humana o del agua.
Además, Gran Bretaña contaba con una mentalidad emprendedora y un sistema bancario sólido que facilitó la acumulación de capital. Los beneficios del comercio colonial se reinvirtieron en las nuevas fábricas.


