Naturaleza y Propagación del Sonido
La producción del sonido
El sonido es un fenómeno físico que se produce cuando un cuerpo vibra. Esta vibración inicial ocurre en lo que llamamos foco sonoro (por ejemplo, una cuerda de guitarra que oscila o nuestras cuerdas vocales al hablar).
Cuando un objeto vibra, empuja las moléculas de aire que lo rodean, creando variaciones de presión que se desplazan en forma de ondas mecánicas. Es importante entender que el sonido es energía que se desplaza, no materia; las partículas vibran y transmiten el movimiento a las vecinas, pero no viajan con la onda.
El medio de transmisión
Para que el sonido se propague, necesita obligatoriamente un medio elástico (sólido, líquido o gaseoso).
- Sólidos: El sonido viaja muy rápido (ej. los raíles del tren).
- Líquidos: Viaja más rápido que en el aire (ej. el canto de las ballenas).
- Gases (Aire): Es el medio más común. La velocidad del sonido en el aire es de aproximadamente 340 metros por segundo ().
Dato clave: En el vacío (como el espacio exterior) no hay partículas que transmitir, por lo tanto, el sonido no puede propagarse y reina el silencio absoluto.
La percepción auditiva
Nuestro sistema auditivo transforma las ondas mecánicas en impulsos eléctricos que el cerebro interpreta. El proceso sigue este orden:
- Oído externo: El pabellón (oreja) recoge la onda y la lleva por el conducto auditivo.
- Oído medio: La onda golpea el tímpano, que vibra y mueve una cadena de huesecillos (martillo, yunque y estribillo).
- Oído interno: La vibración llega a la cóclea (caracol), donde células especializadas convierten el movimiento en señales nerviosas.
El ser humano tiene límites: solo oímos frecuencias entre los 20 Hz y los 20.000 Hz. Por debajo están los infrasonidos y por encima los ultrasonidos.


