Fundamentos de las Capacidades Físicas Básicas
Definición y clasificación
La condición física es el estado de forma en el que se encuentra una persona y que le permite realizar actividades físicas (deportivas o cotidianas) con eficacia y sin fatiga excesiva. Esta condición depende de las llamadas Capacidades Físicas Básicas (CFB).
Las CFB son los factores determinantes de la condición física y se clasifican tradicionalmente en cuatro: resistencia, fuerza, velocidad y flexibilidad. A diferencia de las capacidades coordinativas (como el equilibrio o la agilidad), las CFB dependen directamente de los procesos energéticos y metabólicos del cuerpo.
Es fundamental entender que las capacidades físicas no actúan de forma aislada. Por ejemplo, para realizar una serie de saltos durante un partido de baloncesto, necesitamos fuerza para impulsarnos y resistencia para poder repetir esos saltos durante todo el encuentro.
Factores que condicionan el desarrollo
No todos tenemos la misma facilidad para mejorar nuestra condición física. Existen tres factores clave:
- La genética y el biotipo: Heredamos una predisposición física (por ejemplo, un mayor porcentaje de fibras musculares rápidas o lentas) y un tipo de cuerpo (ectomorfo, mesomorfo o endomorfo).
- La edad y el crecimiento: En 3º de ESO, os encontráis en plena adolescencia. Es una etapa crítica donde el cuerpo cambia rápidamente debido a las hormonas. Es el momento ideal para empezar a trabajar la resistencia aeróbica y la fuerza-resistencia de forma controlada.
- El género: Hasta la pubertad, las diferencias son mínimas. A partir de los 12-14 años, las diferencias hormonales (testosterona en chicos, estrógenos en chicas) provocan que, por lo general, los chicos desarrollen más masa muscular y las chicas mayor flexibilidad.
Beneficios para la salud y calidad de vida
Entrenar la resistencia y la fuerza no sirve solo para sacar buena nota en Educación Física, sino para vivir mejor:
- Prevención de enfermedades hipocinéticas: Son las enfermedades causadas por el sedentarismo, como la obesidad, la diabetes tipo II y problemas cardiovasculares.
- Mejora de la postura corporal: Unos músculos fuertes (especialmente en la espalda y abdomen) evitan dolores y desviaciones de columna.
- Bienestar psicológico: Al hacer ejercicio liberamos endorfinas, lo que reduce el estrés y mejora la autoestima y la imagen corporal.


