Las consecuencias de la Gran Guerra y los 'Felices Años Veinte'
El nuevo mapa de Europa y el Tratado de Versalles
El Tratado de Versalles (1919) redibujó las fronteras europeas. Desaparecieron los grandes imperios (Astrohúngaro, Otomano y Ruso) y surgieron nuevos estados nacionales como Polonia, Checoslovaquia, Hungría y los países bálticos.
Sin embargo, el tratado impuso condiciones durísimas a Alemania, que lo consideró un Diktat o imposición. Las cláusulas incluían la pérdida de territorios, la reducción de su ejército y el pago de enormes reparaciones de guerra. Esto generó un sentimiento de humillación alemana que sería el caldo de cultivo para futuros conflictos. Para garantizar la paz, se creó la Sociedad de Naciones, aunque su capacidad de acción fue muy limitada debido a la ausencia de potencias clave como EE. UU.
La hegemonía de Estados Unidos
Mientras Europa estaba endeudada y destruida, Estados Unidos emergió como la primera potencia económica mundial. Durante los años 20, el país experimentó una etapa de prosperidad conocida como los "Felices Años Veinte".
Se popularizó el American Way of Life (estilo de vida americano), basado en el consumo de masas. Gracias a la producción en cadena (fordismo), productos como el automóvil, la radio o los electrodomésticos se volvieron accesibles para la clase media. El crecimiento industrial parecía infinito y el optimismo inundaba la sociedad.
Transformaciones sociales y culturales
La sociedad cambió radicalmente. La emancipación femenina dio pasos importantes: tras su papel crucial en las fábricas durante la guerra, muchas mujeres occidentales obtuvieron el derecho al voto y mayor libertad personal (las famosas flappers).
Apareció una nueva cultura del ocio: el cine, el jazz y los deportes de masas se convirtieron en formas populares de evasión. En el arte, las vanguardias (surrealismo, cubismo) rompieron con lo tradicional, reflejando la ruptura moral que supuso la guerra.


