Fundamentos de los Desplazamientos
Tipos de desplazamientos habituales
Los desplazamientos habituales son aquellos que realizamos de forma natural y cotidiana:
- La marcha: Es el caminar de toda la vida. Se caracteriza porque siempre hay un pie en contacto con el suelo.
- La carrera: Es una evolución de la marcha. La gran diferencia es la existencia de una fase aérea (un pequeño momento en el que ningún pie toca el suelo).
Para desplazarnos bien, debemos fijarnos en:
- Apoyos del pie: Primero apoyamos el talón y luego la punta (en la marcha) o entramos más con el metatarso (en la carrera rápida).
- Coordinación de brazos: Los brazos se mueven de forma alterna a las piernas para mantener el equilibrio dinámico. Si adelantas la pierna derecha, el brazo izquierdo debe ir hacia adelante.
Desplazamientos no habituales
A veces, el entorno nos obliga a movernos de formas diferentes. Estos movimientos fortalecen músculos que no usamos al caminar:
- Cuadrupedia: Desplazarse usando manos y pies (como un oso o un gato).
- Reptación: Moverse arrastrando el cuerpo por el suelo, manteniendo el pecho cerca de la superficie (como un soldado o una serpiente).
- Trepa: Desplazamiento en sentido vertical utilizando apoyos y agarres (subir por una espaldera o una cuerda).
- Desplazamientos laterales: Moverse de lado sin cruzar las piernas, muy útil en deportes como el baloncesto o el tenis.
Cambios de dirección y sentido
No siempre nos movemos en línea recta. Para ser ágiles, necesitamos dominar:
- Puntos de giro: Usar un pie como pivote para cambiar el rumbo rápidamente.
- Frenado y aceleración: Capacidad de detenerse en seco sin caerse y volver a arrancar con fuerza.
- Esquiva: Mover el tronco y las piernas para evitar chocar con un compañero o un objeto.
- Orientación espacial: Saber dónde estamos respecto a las líneas del gimnasio o los demás niños.


