Conciencia Sensorial y Segmentaria
Identificación de segmentos corporales
Para movernos con precisión, debemos diferenciar las grandes partes de nuestro cuerpo:
- El Tronco: Es el eje central que protege nuestros órganos vitales.
- Las Extremidades: Superiores (brazos, antebrazos y manos) e inferiores (muslos, piernas y pies).
- Articulaciones principales: Son los "puntos de unión" que permiten el movimiento: hombros, codos, muñecas, caderas, rodillas y tobillos.
La simetría corporal nos indica que tenemos un lado derecho y uno izquierdo que son prácticamente iguales. Sin embargo, para realizar tareas complejas, necesitamos la independencia segmentaria, que es la capacidad de mover una parte del cuerpo sin que las demás se muevan de forma involuntaria (por ejemplo, mover solo la muñeca al escribir sin mover todo el brazo).
Propiocepción y sensaciones internas
La propiocepción es el sentido que nos informa de la posición de nuestros músculos y articulaciones sin necesidad de mirar.
- Tensión y relajación: Debemos aprender a notar cuándo un músculo está "duro" (en tensión) y cuándo está "blando" (relajado).
- Sensaciones cinestésicas: Es la percepción del movimiento y del esfuerzo.
- Control de la respiración y latido: Tras una carrera, podemos sentir cómo el corazón late más rápido y cómo la respiración se vuelve más profunda para captar más oxígeno.
Representación mental del cuerpo
A medida que creces hacia la pubertad, tu imagen corporal cambia. Es importante interiorizar estos cambios para mantener la coordinación.
- Reconocimiento de límites: Saber cuánto ocupamos en el espacio para no chocar con objetos o compañeros.
- Adaptación física: Al crecer las piernas o los brazos, nuestro cerebro debe reajustar cómo calcula las distancias.
- Dibujo del cuerpo: Ser capaces de imaginar y representar nuestro cuerpo realizando diferentes acciones (correr, saltar, lanzar).


